
¡Te has ido!
Rastros ingenuos,
soliloquios de ayer,
la noche espera ensimismada;
¡elipsis de tus labios!
Huérfana Candidez,
chisporroteo de la estrella,
lampo fugaz
que a su paso dejó apuradas huellas.
Del silencio su redondez
no calza en esta partitura
de plomo cárdeno
y niebla en espesura.
Con sus párpados nacarados
y sus musgos de invierno
los ocasos en sepia
trasmutan los recuerdos.
Apura silencio el abismo
de acá hasta su regreso;
las hojas en otoño
aquilatan su peso.
Ligia Calderón Romero
© Heredia, Costa Rica
21 de junio, 2011